Un buen desayuno, ¿por qué es tan importante?

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Un buen desayuno, ¿por qué es tan importante? Todos hemos oído desde muy pequeños que el desayuno es la comida más importante del día. Sin embargo, la mayoría de nosotros hacemos caso omiso. Unos piensan que es más importante estar 10 minutos más en la cama, otros se levantan con el “estómago cerrado”, a otros les sienta mal comer tan temprano… ¿Realmente es tan importante hacer ese pequeño esfuerzo que supone desayunar cada mañana?

Todos hemos oído desde muy pequeños que el desayuno es la comida más importante del día. Sin embargo, la mayoría de nosotros hacemos caso omiso. Unos piensan que es más importante estar 10 minutos más en la cama, otros se levantan con el “estómago cerrado”, a otros les sienta mal comer tan temprano… ¿Realmente es tan importante hacer ese pequeño esfuerzo que supone desayunar cada mañana?

Si durmiendo el cuerpo no gasta, ¿Para qué me hace falta comer?

Éste es el primer mito que vamos a romper. Cuando nos tumbamos en la cama por la noche y nos levantamos después de varias horas durmiendo, nos sentimos descansados. Además, es un hecho que nuestro cuerpo se encuentra tumbado, que no realiza (aparentemente) ninguna actividad física. Por tanto nada nos lleva a pensar que el cuerpo puede estar gastando energía pero, en efecto, sí que lo hace.

Aunque nosotros no podamos verlo, cuando estamos durmiendo  el organismo sigue liberando hormonas, regenerando tejidos, etc. Además no hay ningún órgano que se detenga completamente durante la noche. Por tanto, aunque nosotros estemos dormidos y no seamos conscientes de ningún gasto energético, nuestro cuerpo sí ha estado utilizando los nutrientes que teníamos almacenados en el organismo.

Todo esto nos lleva a otra gran consecuencia, y es que el resto de nutrientes que incorporemos a nuestro cuerpo a posteriori no van a ser aprovechados correctamente.

¿Por qué?

El organismo necesita “arrancar” cada mañana, y para ello necesita que le demos combustible. Cuando no se lo damos, no le queda otro remedio que utilizar las reservas que tiene, y esto crea una situación de alerta, ya que el cuerpo nunca quiere tener que utilizar sus reservas.

Las consecuencias de esto son que, cuando por fin le damos algo de combustible a nuestro organismo, él va a coger lo mínimo necesario para seguir adelante. El resto, lo va a guardar para poder recargar esas reservas que ha tenido que utilizar y, la forma en la que guarda esos nutrientes, no es otra que tejido adiposo (grasa).

Por tanto, no desayunar no solo crea un mal aprovechamiento de los nutrientes que tomemos durante el resto del día, sino que favorece a la aparición de grasa acumulada.

Pero aún no hemos terminado, el hecho de no desayunar también tiene consecuencias sobre nuestro estado de ánimo.

Como hemos dicho antes, el cuerpo siente hambre y tiene que utilizar los nutrientes que tiene almacenados en sus reservas. Esto crea una situación de alarma, es decir, “estrés metabólico”.

El estrés, cuando hablamos de metabolismo, es una situación en la que el cuerpo no actúa correctamente; se liberan hormonas que hace que el metabolismo vaya más lento de lo normal, lleva al organismo a alimentarse de la masa muscular (que es, precisamente, la que más nos interesa conservar), y hace que nos envolvamos en  una sensación de malestar. Aparecen, por culpa de él, el mal humor, mayor susceptibilidad a padecer dolores de cabeza, sueño y sensación de cansancio, estreñimiento e, incluso, alteraciones en la memoria. Por tanto, nos encontramos también ante situaciones de menor productividad en el entorno de trabajo, bajada del nivel de atención en estudiantes, menor capacidad para soportar actividad física, etc.

Esto convierte al desayuno en una comida especialmente importante, ya que el hambre sí puede pasarse cuando comamos más avanzado el día, pero todas estas alteraciones del estado anímico permanecerán todo el día con nosotros.

¿Cualquier alimento es bueno para desayunar?

Como hemos estado diciendo, comenzar el día sin desayunar solo trae efectos negativos a nuestro metabolismo y nuestro estado de ánimo. Por tanto, entre la posibilidad de no comer absolutamente nada y comer “cualquier cosa”, es preferible la segunda opción.

Pero, sabiendo la importancia que tiene el desayuno para nuestro organismo, lo mejor que podemos hacer es seguir unas pautas de lo que debe ser un desayuno verdaderamente saludable:

  • Debe aportar entre el 20 y el 25% de las calorías que vamos a ingerir durante todo el día. Es decir, debemos olvidarnos de la famosa frase de “yo me bebo un café rápido”. No, el desayuno es una comida tan completa como puede ser una cena.
  • Debemos tomarlo sentados, asimilando bien todos los nutrientes que estamos incorporando.
  • Debe incluir alimentos que nos aporten los 3 macronutrientes: proteínas, grasas e hidratos de carbono. De esta manera, podemos empezar a hacernos a la idea de alimentos que no pueden faltar en nuestros desayunos:

desayuno sano

1-. Productos lácteos. Se recomienda incluir siempre un vaso de leche o un yogur, ya que son fuente de proteínas, vitaminas y minerales. A veces la leche crea intolerancias, por lo que debemos sustituirla por leches sin lactosa o vegetales. También podemos tener en cuenta los quesos, pero sin olvidarnos de que son una fuente importante de grasas, por lo que se recomiendan descremados.

2.- Cereales.Es importante incluir siempre alimentos como los cereales, el pan o las tostadas, ya que van a hacer un aporte importantísimo de energía, además de ser ricos en vitaminas y minerales. Es recomendable escogerlos del tipo integral para añadir fibra a nuestra dieta, ya que la fibra nos ayuda a regular el tránsito intestinal, reduce el colesterol y aporta también muchos minerales.

Si vamos a escoger los cereales como desayuno, es recomendable elegir los cereales de avena, ya que suelen ser los menos procesados y los que contienen menos azúcares simples.

3.- Frutas. Siempre es preferible tomar la fruta entera, ya que si recurrimos a los zumos perdemos en gran parte el aporte de la fibra. Además, si los elegimos envasados en lugar de hacerlos nosotros mismos, estaremos aportando mayor cantidad de azúcares simples al desayuno.

4.- Otros alimentos. Hay muchas personas que recurren a bebidas estimulantes como el té o el café. Ambas son infusiones, por lo que el aporte nutricional es mínimo y no hay ningún inconveniente en introducirlas en el desayuno. También podemos tomar otros alimentos proteicos como pechuga de pavo o huevo.

Y, como una imagen vale más que mil palabras, aquí tenemos un ejemplo de lo que sería un buen desayuno:

Desayuno sano

Aquí podemos ver todos los alimentos de los que hemos estado hablando:

  • 1 Taza de café con leche (representando a el grupo de los lácteos)
  • También puedes incluir una taza de té. Existen múltiples variedades de té
  • Un tazón de cereales con fruta, una tostada y una amplia gama de panes, mostrando la cantidad de alternativas diferentes que tenemos para incluir los cereales en el desayuno
  • Un plato con manzanas y un zumo de naranja (natural, como hemos aconsejado)
  • Un plato con embutidos y un huevo

Hasta pronto

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